En los planos de una casa, las columnas casi no se notan, pero sin ellas no hay techo que aguante. Los valores son así: no siempre se ven, pero sostienen la vida de una familia y de un pueblo entero.
La casa sobre la roca
Jesús contó la historia de dos hombres que construyeron su casa, uno sobre la arena y otro sobre la roca. Vinieron las lluvias y crecieron los ríos (algo que en Mocoa entendemos muy bien) y solo quedó en pie la casa bien cimentada (Mateo 7:24-27). Los valores cristianos son esa roca: no nos libran de las tormentas, pero nos mantienen de pie.
Cinco columnas para el hogar
- Amor: buscar el bien del otro, aunque cueste.
- Respeto: a los padres, a los mayores, a la mujer, al niño y al que piensa distinto.
- Honestidad: decir la verdad y cumplir la palabra.
- Perdón: no llevar la cuenta del mal que nos hicieron.
- Servicio: pensar en el vecino y en la comunidad, no solo en uno mismo.
Valores que se viven, no solo se predican
De nada sirve hablar de valores el domingo si el lunes engañamos en el negocio o gritamos en la casa. Los hijos y los vecinos no leen nuestros discursos; leen nuestra vida. La fe que se ve en lo pequeño transforma una comunidad: pagar lo que se debe, ayudar sin esperar nada a cambio y tratar a todos con dignidad.
Las leyes ayudan, pero no alcanzan
He sido comunicador y profesor, y también aspiré a servir a mi municipio desde el Concejo de Mocoa. En todos esos caminos he comprobado lo mismo: las leyes ayudan, pero no alcanzan. Una sociedad sana necesita personas íntegras, y las personas íntegras se forman en hogares donde los valores se enseñan con el ejemplo.
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.”Mateo 7:24
Si queremos un Putumayo con más paz, empecemos por la casa. Revisemos nuestras columnas, reforcemos las que estén débiles y construyamos juntos sobre la roca. Hablemos en familia.



